
que vivir de rodillas =
Ahora que el tema ha generado tantas disputas, no sólo entre los habitantes del DF sino de todo el país, es importante que empecemos por aprender cuál es la mejor manera de reaccionar ante esta situación tan polémica como lo es la despenalización del aborto.
En principio, debemos tener claro que la decisión, pese a la opinión de un gran porcentaje de nuestra población, es un avance, y con esto quiero aclarar que aun no toco el tema de los principios, la moral, ni los valores.
Es un avance cuando hablamos de que algo que a nivel personal es tan delicado, no por eso tenga que ser penado. Es un avance cuando hablamos del respeto a las decisiones ajenas y es avance también, cuando ya no se permite la manipulación hacía las consecuencias que el aborto pudiera llegar a generar en la mujer que decide realizárselo. Sin embargo, es importante que pensemos en que quitar la pena a algo hasta ayer considerado delito, es sólo el principio de una gran tarea que debemos emprender como sociedad.
Primero. La información:
Es básico que cuando una mujer decida practicarse un aborto, se tomen en cuenta una serie de aspectos que le permitan tener claro que su decisión puede generarle problemas a nivel psicológico (con esto me refiero a que la mujer sea evaluada psicológicamente para determinar si su decisión es la que más le favorece), pues cada caso es único, cada una llegó a decidir por factores totalmente diferentes y es probable que en muchos casos pueda manifestar secuelas de culpa y arrepentimiento, pero también es cierto que en muchos otros casos no. No podemos generalizar.
También es importante evaluar si llegó a la conclusión de que el aborto es su mejor opción, por decisión propia o por presión, ya sea de la pareja o de los padres, pues la manipulación no es bien vista en ninguno de los aspectos de la vida.
Por otro lado, se le debe brindar a la mujer una información detallada sobre el proceso al que será sometida y los riesgos que puede ocasionar en su salud.
Y por último, tomar en cuenta un aspecto que al parecer está quedando en el aire: ¿Qué ocurrirá con los derechos del interrumpido padre?
Segundo. Tomar conciencia.
Si realizamos una encuesta con 100 mujeres jóvenes desempleadas de nuestro país y les sugerimos que dada la difícil situación por la que atraviesa nuestro país en materia laboral se conviertan en prostitutas, puedo asegurar sin miedo a equivocarme, que si todas contestaron que no, sólo el 2% dirá que no porque es ilegal. El resto, dirá que no porque sus principios no se lo permiten, o porque no creen necesario tomar una decisión tan extrema, etc. Lo que nos deja claro que no porque el aborto sea legal, cada mujer temerosa ante la situación que enfrenta abortará.
Tercero. Dejar de juzgar.
Es claro que realizar juicios contra una mujer que aborta, en nada le ayuda y si le perjudica, por lo tanto, debemos dejar de opinar sobre el hecho y pensar en lo que podemos hacer para ayudar.
Es muy fácil sugerir pues que lo de en adopción, lo que no es fácil es la capacidad que tenemos de reconocer que la cultura de la adopción es casi nula en nuestra sociedad, que muchos de los niños que llegan al orfanato cumplen su mayoría de edad sin conocer el significado de la palabra familia y que muchas veces, las condiciones en que viven son inapropiadas y carentes de cariño pero que a nadie le importa porque yo quiero hijos pero que sean de mi sangre.
Es evidente que la decisión de despenalizar el aborto genera y seguirá generando inconformidad por una gran parte de nuestra sociedad que no puede ser ignorada, sin embargo, es importante que esa mayoría deje de gritar repudio hacía las mujeres y su decisión, deje de manipular con sus dibujitos de un feto gritando: “mami, no me mates” y deje a cada persona tomar sus propias decisiones.
Pero es que están asesinando a un pobre inocente que no puede defenderse, pero si tiene el bebé a la fuerza se estaría asesinando a dos.
No sólo cuenta el bebé, también la “madre” y con esto hay que dejar en claro que no es cierto que “cuando le veas su carita lo vas a querer”, no todas las mujeres tienen instinto maternal, no todas las mujeres quieren hijos para sentirse realizadas y no todas las mujeres deciden tener el niño para tener a quien echarle la culpa de haberme truncado el futuro.
Es que en eso hubiera pensado antes de coger, pues sí pero el bebé no es quien tiene que pagar el pato.
Es necesario que reflexionemos al respecto, pues sólo así podremos avanzar como sociedad; en México, la mujer tiene la obligación de amar a sus hijos porque si una perra cuida y ama a sus perritos mucho más una mujer y con esto, sólo estamos generando un problema aun mayor pues si muchos de los que habitamos este país venimos al mundo en medio de una familia “normal” con papá y mamá, con el deseo, con la ilusión y aun así tenemos un millón de telarañas en la cabeza, imagínense el pronóstico de quienes permanecieron en el vientre de su madre sólo por no infringir la ley.